lunes, 29 de agosto de 2016

John Garnett: El triunfo de la revolución, de Ignacio Bassetti





Conocí a IgnacioBassetti en una red social, gracias a otro escritor. Una cosa llevó a la otra y acabé con sus viñetas frente a mis ojos. Un idilio desde la primera página, un no parar de reír, pensar e imaginar. John Garnett, el personaje principal, está loco de remate. ¿A qué se dedica? Es un detective psicópata que se mofa de las buenas formas y va por ahí regando el mundo con sangre y transformando situaciones. No tengo claro si es el personaje quien  conduce a su autor o al revés. Por momentos siento que John está vivo, lo cual, dice mucho de Ignacio Bassetti. No es fácil crear historias tan dinámicas como las que contiene el Triunfo de la revolución. Habéis leído bien, sí, la obra está compuesta por varias historias independientes, dispares y rebosantes de ironía y acidez.
    No soy muy dado a desglosar y desmembrar, pero en esta ocasión lo haré, aunque sea un poco, lo justo para que el veneno de Bassetti se adentre en vuestros cerebros e intentéis haceros con su obra —publicada por Ápeiron Ediciones.
    Aquí va mi pequeño granito de arena, lo que para mí han significado cada uno de los capítulos de este magnífico cómic:
    Mensajes del más allá es la abertura, la presentación del personaje y cuyo final me dejó de piedra. La trama está relacionada con la experimentación con la muerte.
    Enseres de otra dimensión es la segunda historieta. Y como no podía ser de otra manera, Ignacio vuelve a sorprenderme. En este caso todo gira en torno a seres venidos del espacio exterior.
    Continúa con Sueños de robot, una tira surrealista relacionada con los sueños y enfocada a los horizontes remarcados por Asimov y sujetos a las leyes de los robots. Puedo aseguraros que encontrareis sangre y sesos desparramados, en todos los sentidos.
    En Legislando John Garnett ocupa un puesto en un partido político y hace que se apruebe la ley de Homicidio legal.
    El nuevo smarfon no necesita presentación, quizás se trate de la historia que más gracia me ha hecho. Muy cruda. Relacionada con la publicidad y sus consecuencias sociales.
    Y por último nos encontramos con El triunfo de la revolución, en la que John acaba siendo un dictador enloquecido y cruel. La muerte es la única solución, la solución para todo.
   
En serio. Puedo asegurar que este cómic es una delicia en todos los sentidos. Crudo. Salvaje. Soez. Elaborado con mucha inteligencia. Y muy ácido. No dejéis que se escape la oportunidad.





miércoles, 17 de agosto de 2016

Hasta el tuétano, de Juan Cabezuelo





Iré al grano. Lo primero es destacar la historia en sí misma, muy ligada a la intención del autor —incisiva y cruel, barriobajera—. Se trata de un trabajo fresco, crítico y muy bien pensado, fácil de leer. Para que os hagáis una idea literaria, podría compararse a ciertas obras de Irvine Welsh o de W. R. Burnett. Muy del rollo cinéfilo de Tarantino o Guy Ritchie. En definitiva, para mi gusto, que no es malo, la novela de Juan Cabezuelo posee un ritmo salvaje y frenético que me apasiona, ideal para la temática criminal elegida y muy vacacional, para cogerla en tres días y devorarla.
    Destaco el halo poético y la gran crítica social y humana que hace. No deja títere con cabeza. Cada párrafo es una puñalada trapera y malintencionada directa al hígado. Los personajes son muy de la calle: drogadictos, asistentas, viejas viudas, capos, lugartenientes con complejo de inferioridad, travestis, matones sin principios, prostitutas y niñatos. Un cóctel prometedor que no defrauda en ningún momento. Shakespeare habría aplaudido el final de la historia hasta morir de un infarto, puedo asegurarlo. No tiene desperdicio.
    La trama se desarrolla en Barcelona y, en un principio, gira en torno a Tétanos, un ratero de poca monta que se cree inmortal y roba a quien no debe, cuando no debe e implicando a todos los personajes —lo hace sin tener la más remota idea, claro; de otra forma no tendría tanta gracia—. Es increíble la que se lía. Mucha sangre, sexo, orina, sudor, nervios y agonía.    
    La única traba de la novela es el trabajo editorial, que estropea la forma sin venir a cuento. Como editor independiente soy consciente de la exigencia que debe tener un autor consigo mismo, pero también lo soy de la cantidad de historias realmente buenas, como es el caso de Hasta el tuétano, que no reciben el cariño que merecen y son destrozadas por editoriales cutres repletas de carroñeros. Muchos autores, dignos de tener un hueco en el mundo literario, son tratados como monederos andantes por este tipo de empresas —frías y despiadadas, muy alejadas del arte y las emociones positivas—. Todo se habría solucionado con una buena revisión y una unión de conceptos, pero claro, para eso hay que gastar dinero y trabajar, y con lo que se roba a los autores no llega.
  
Por mi parte, voy a defender esta obra porque lo merece y me da la gana. Un autor así, con una calidad mental tan fuera de lugar, que se atreve a decir cosas que parecen no existir, tan necesarias en el mundo, necesita recibir algo a cambio. Cuando encuentre un editor que quiera modelar sus obras lo veremos como lo que es: un talento en alza con mucho margen de mejora. Juan Cabezuelo, amigos.






miércoles, 3 de agosto de 2016

La araña que salvaste, de Leonardo Finkelstein





Hace una semana que terminé de leerme La araña que salvaste, una novela de aventuras, catalogada como Porno-western, y ambientada principalmente en el Nuevo México de mediados de siglo XIX. Digo principalmente, porque uno de los protagonistas con más calado, el profesor Thelonius W. O’neill, comienza su aventura en Londres, y desde allí, debido a ciertos escarceos sexuales, casi más protagonistas que los propios personajes, pues sin ellos no habría historia que contar, nuestro querido profesor, al que no se le llega a querer en ningún momento de la historia, debido a su peculiar, lasciva, egoísta y cómica forma de ser, se ve obligado a partir hacia lo desconocido. Hablando en plata: la mete donde no debe y se tiene que embarcar rumbo a ninguna parte, hasta llegar de forma casual a Nuevo México.
    En paralelo, introducido inicialmente de forma magistral por el autor, está la figura de Barba-Towers, un párroco poseído por el afán de poder y control, que pasa su tiempo libre abusando de… Esto no lo voy a contar, paso. Prefiero que lo leáis, en serio, porque os va a enganchar desde el principio —y si estáis un poco locos, mucho mejor—. Por supuesto que tampoco hablaré de lo que le ocurre al profesor una vez llega a Estados Unidos, ni de la camarilla que acaba siguiéndole de forma insólita, ni de su temporada viviendo con los indios y follando como un loco, ni de los robos de diligencias. Solo digo que la novela tiene todos los ingredientes de un Western —cargado de sexo injustificado y borracheras, como tiene que ser—. Una mezcla explosiva aderezada con un grupo de personajes de lo más variopinto: putas, indios, pistoleros, agentes de la ley, curas salidos, y un travesti.
    Como único aviso, o cebo comercial, digo lo siguiente: No hay que intentar entender nada o sentirse identificado con los personajes, se trata de leer una historia realmente buena y disfrutar de cada pasaje.


La araña que salvaste me ha sorprendido de principio a fin. En primer lugar, por la forma en que está escrita, haciendo fácil su lectura. Podría catalogarla como novela veraniega, por ese ritmo tan llevadero y fresco, y ese humor que desprenden sus páginas. De cualquier otra forma, las escenas de sexo que se describen no entrarían tan bien en el cerebro. Porque todo hay que decirlo, es una obra explícita que puede herir la sensibilidad de ciertas personas —no es mi caso, al contrario; es más, a mí me encanta—. Destacaría las apariciones de Oso sin invierno, mi personaje favorito, y compañero del profesor.
    Obras comparables, bien por su contenido sexual, o por las dosis violencia y realismo: Azul casi transparente, de Ryu Murakami; Niños muertos, de Martin Amis; Menos que cero, de Easton Ellis. Pero vamos, siendo una persona que odia las comparaciones, diré que no tiene nada que ver, más bien lo añado para que algunos de vosotros abráis boca e intentéis haceros con un ejemplar como sea.





martes, 2 de agosto de 2016

Ausencia de conducta



Mi 5ª novela ya está en la calle, Ausencia de conducta, una joya criminal de lo más salvaje. Una historia rápida, sencilla de leer, similar a mi primer trabajo, Basura no compartida.
    Para más información: Ausencia de conducta.
    ¿Cómo comprarla? Pinchando este enlace y siguiendo los pasos con tranquilidad: COMPRAR.
    ¿Por qué tenéis que haceros con un ejemplar? Para que los autores no desaparezcamos, para tener un libro más, para hacer algo por la cultura, para que algún día podamos sentirnos orgullosos de lo que hicimos por nuestra época, para calzar una mesa, para encender la barbacoa, para que os deje en paz...
    ¿Qué pasa si no podéis comprar un ejemplar? No pasa nada. Vivimos en un país libre (de momento).


domingo, 3 de julio de 2016

Irreverencias volcánicas





Quiero escribir un poema costumbrista y soez,
pero no soy capaz, así que se lo dejo a los intrusos.
Me limitaré a picar hielo y preparar algo de beber,
tiraré de libreta, lanzaré los dados y probaré suerte.

Los acordes emergen de los altavoces y viajan,
pasan por la puerta de los cobardes de traje
y giran por la esquina entre pereza y locura.
¡Oh! Lo he vuelto a hacer, tengo memoria de pez.
No existe tal esquina, y ahora toca caminar,
dejar atrás la ciudad y sonreír mientras nos rige
un patán que colecciona doctrinas desacertadas.