miércoles, 24 de diciembre de 2014

Un pedacito de "Basura no compartida".



El cigarrillo humeaba frente a la inmensidad de la noche. Yo, por el contrario, estaba perdido en el interior de una borrachera que tocaba a su fin, tumbado en las escaleras exteriores de aquel hotel de mala muerte. La visión era dantesca: una piscina vacía –utilizada de vertedero– , un patio descompuesto y una fachada desconchada, a la cual, le fallaban los neones de la vocales –se leía  H T L, en rojo burdel–. La calle en la que estaba ubicado, formaba parte de una zona de prostitución y venta de drogas, situada en los barrios bajos de la gran ciudad –un Madrid roto por la crisis y la deshumanización–. En mi antigua vida jamás hubiese pasado por allí, sin embargo, en aquéllos días era mi casa. Una jodida, maloliente y  mal configurada habitación de hotel barriobajero era mi agrio hogar caducado; suerte la mía. Tan solo necesitaba un portátil, tiempo y ciento cincuenta euros al mes, que era el ínfimo precio que tenía que pagar por la putrefacta habitación.  Mendigaba con textos y poemas que me compraban por la calle y en los mercadillos callejeros, aunque de vez en cuando tenía que hacer algún trabajillo para Willy. Intentaba publicar de un modo sumergido, pero,  ¿Quién puede comer migajas?; al margen quedaron mis días de novelista exitoso, y tras la cortina de vacío, quedó mi empleo de cronista en el periódico de cuyo nombre no quiero acordarme. Mi vida se transformó hasta cambiar el significado de los términos, lo que antes era “fama”, dinero y gloria, se había convertido en una simple vida que flotaba entre la basura y la risa fácil.

Ángulos cómodos





Las sombrías escaleras
que unen el edificio
son el verdadero reducto
de las mentes rotas.
No milita la honestidad
en el club de cristal
donde paso las horas.
Solo allí, en el ángulo
etéreo de los escalones,
encuentro el camino. 



Confusión histórica II

     Jesucristo estaba en la plaza del pueblo. Judas se hallaba a su lado.
     -Judas, ¿te vienes a mi última cena?
     -¿Maestro, qué cena?
     -La de mi berenjena...
     Jesús ya sabía que su discípulo le había traicionado. Era evidente.

Testimonio del bosque





Me llamo Peluchín, y soy un oso pardo de cuatrocientos kilos de peso, ahí es nada, chavales y chavalas. Tengo unas garras increíbles, eficaces y fatales. Soy una bestia salvaje. Sí, en efecto, soy un arma mortal. Pero, ¿me veis por ahí matando a montañeros o comiendo bebés humanos o masacrando grupos de ciclistas o partiendo por la mitad a esquiadores despistados? No, ¿verdad? ¿Sabéis por qué? Porque no soy un jodido psicópata (solo a veces, la época de apareamiento es muy mala). No pertenezco a la familia de osos que ayudaron a Eliseo (asesinos a sueldo bíblicos). Vivo mi vida. No soy un oso estadounidense de esos que va rebuscando en los contenedores de los pueblos, o robando la comida de los campistas. Vivo mi vida sin joder nadie, y reciclo, que lo sepáis (ja, ja, ja). Lo de reciclar es una forma de hablar, la basura que genero es orgánica.



Pues eso: si me veis en la oscuridad del bosque, no corráis… (ja, ja, ja… mejor corred).

jueves, 18 de diciembre de 2014

Confusión histórica

Pedro negó conocerle. Fueron tres veces. Y desde entonces, jodido para toda la vida: 
    -¿Ha sido el mesías quién te ha pasado el LSD? -dijo un romano mientras se rascaba el pecho de la armadura.
     -No conozco al mesías de nada -contestó Pedro.
  
    -Si no te a pasar nada, barbitas -los romanos iban afeitados a tope-. Queremos trincar a tu colega el greñudo.
     -¿El greñudo? No tengo ni idea, en serio -el LSD le empezaba a hacer efecto.
     -Pero si te he visto con él -el romano se cabreaba por momentos-, no me jodas.
     -Ni puta idea, de verdad... creo que sé quién dices, pero no ha venido.
Años después, Pedro inventó la crucifixión deportiva inversa. Aquello abrió un campo importante para el deporte extremo.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Teletipo natural





Los conejos de la sierra se reproducen a marchas forzadas. Son los ultras pacíficos de la naturaleza.


Declaraciones de Conejazo: 
     “Los depredadores están de capa vacía, y con tanta paz, en algo hay que gastar las fuerzas reservadas para huir de los carnívoros. No sé, el sexo es alegría (jajaja)”.


Declaraciones de Coneja Mather: 
      “Ni me entero. No dura nada. La expresión esa… ya sabes… esa tan conocida (jijiji). Casi prefiero la época en la que los depredadores entretenían un poco a las camadas, y al Conejazo, por lo menos pensaban en otras cosas… ya sabes”.


Declaraciones de Conejunior 18: 
   “Hemos encontrado lobos y nos mudamos a su lado. Somos cuarenta hermanos por familia. No hay vegetales para todos. El Sr. Lobo nos ha prometido reestablecer el equilibrio, dice que conoce a una pareja estable de águilas, un par de lechuzas anarquistas, y a alguna que otra zorra. Está decidido. Queremos recuperar la astucia. Necesitamos emociones fuertes, correr con motivos, luchar…”

domingo, 14 de diciembre de 2014

Noticias grotescas del bosque





Los ciervos de la zona norte se quejan con amargura. Dicen estar hartos de ver tanta botella rota y basura inorgánica tirada en el campo. Reclaman algo más de atención. Aseguran que, si de vez en cuando, los campistas dejasen cervezas sin abrir, minis de whisky o de ron, vermut y algo para picar que no sean latas o plástico, las penas se llevarían mejor.

    “Queremos probar su forma cruenta de divertirse. Igual estando borrachos nos da el punto de ir a las ciudades y cagar en las puertas de los portales de todos esos cerdos insensatos”.