miércoles, 8 de mayo de 2013

"Ensayos irreverentes III"



Las máquinas, el mundo y el arrendado  cráter ionizado
Por el Dr. Irreverente
   



-Inciso número tres-
     
       Siempre quise responder al mundo, ese lugar iluminado por la mentira.
    El ansia por contestar a gritos me ha perseguido hasta ahora, hasta este mismo instante, hasta este mismo lugar en el que me encuentro; aquí, rodeado de árboles y abrazado por el viento; aquí donde suelo pensar sin prestar atención al tiempo.
    En cierto modo no tengo demasiados argumentos para hablar sobre nada, lo hago sin más. No pienso en las consecuencias.
    Soy un simple creador de razonamientos. Bueno, más que un creador  un escupidor. Quizás mi punto fuerte sean las emociones, “¿y qué tienen en común con las máquinas?”, me pregunto, “En teoría emociones y máquinas deberían ser conceptos totalmente antagónicos”.
    Percepción emocional cibernética: Dos trenes, una vía, velocidad extrema, choque y boom.  
    Os comento:
    Hoy he visto a un tipo, iba de traje y corbata, olía bien y no tenía caspa por los hombros. Parecía tranquilo. Iba en el autobús dos asientos por delante del mío. Su teléfono, agenda, ordenador, ordeñador, cartera de valores, videoconsola, mp3, video reproductor y demás apps ha sonado con fuerza. La canción me ha cambiado el concepto, era un tema de Slayer, y el tiparraco ha empezado a caerme bien sin conocerle de nada, así, de repente. Durante un par de minutos ha estado hablando con normalidad, pero, de pronto, la máquina ha empezado a fallar. En ese mismo instante el autobús caía por la rampa que conduce al intercambiador. Demasiadas casualidades para un simple día. Hoy ha fallado mi conexión con las máquinas, hoy he descubierto la conspiración de los artificios.
    El tipo trajeado se ha cabreado mucho con su Smartphone y lo ha lanzado contra mi rostro. Sus actos han sido involuntarios, lo sé, fue su bomba electrónica multiusos la que le incitó.
    Estoy seguro de lo que digo, y no quiero que mi pasado enturbie la realidad de mis palabras: las máquinas maquinan algo.


lunes, 6 de mayo de 2013

"Ensayos irreverentes II"



Las máquinas, el mundo y el arrendado  cráter ionizado
Por el Dr. Irreverente



-Inciso número dos-
     
    Pacifico mis  instintos frente al ordenador, empotro el culo al trono de escritor rancio y aprieto la mandíbula hasta sangrar por las encías. Estoy algo triste, melancólico y aturdido: extraña mezcla de sensaciones agónicas y volátiles. Nada está siendo distinto a otras tardes, llevo horas escribiendo oscuridades; crítica sombría, lóbrega, fosca y cruel; relatos sin sentido aparente y cuentos para no dormir; opiniones y basura.

    Mi máquina y yo nos conocemos bien, llevamos años trabajando juntos (tecla para dátil; pantalla y ojo; pensamiento pasado a símbolo). Pero últimamente siento que el embrague de nuestro vínculo está fallando; la máquina se aleja y lleva un tiempo jodiéndome. Creo que no es algo fortuito, tiene un plan. Primero pensé en sus años, era un portátil anciano, resabido y cabrón. Quise creer que estaba enfermo, cansado o harto de aguantar tanto trote, no sé, el caso es que decidí ponerle piezas nuevas para darle un nuevo soplo. No escatimé lo más mínimo, él era el importante. Le regalé un nuevo y brillante corazón neurálgico, pero el maldito insensible se pasó el regalo por el forro metálico de sus “ciberpelotas”. Ahora lo sé, quiere guerra, desea tener otro dueño y me está incitando al cambio. Lo segundo que pensé fueron insultos relacionados con las máquinas y el mundo (nada importante o todo lo contrario).

    A día de hoy se niega a finalizar los programas, se bloquea sin guardar documentos, parpadea, hace caso omiso, está ausente. 





    Tiempo real                                  20:01 del día 6 de Mayo del 2013


    Estoy sentado frente al ordenador, fumo y bebo una cerveza fría; pienso en alto y me dejo aplastar por la tormenta. Necesito mirarme en el espejo del váter; me encantan mis nuevas patillas estilo velcro, quedan asquerosamente bien con la perilla. Me observo y pienso: “Las emociones parecen no tener nada que ver con las máquinas”. Apago la luz y enciendo una vela.


domingo, 5 de mayo de 2013

"Ensayos irreverentes"



Las máquinas, el mundo y el cráter ionizado
Por el Dr. Irreverente






-Inciso número uno-
     

    La mano que mece la máquina, el brazo ejecutor que porta la motosierra.

    Se revelan las máquinas, nos mutilan la dignidad. Hay aparatos que envasan nuestra comida, que absorben nuestra porquería y que analizan el estado de la sociedad; existen cámaras de vigilancia, sensores de calor, fotocélulas, robots de cocina, cerebros capaces de aislarse y conspirar contra sus creadores; sillas eléctricas, Smartphone, coches que aparcan solos y mascotas electrónicas. Las máquinas ganan terreno, nos quieren ver perecer.

     No creo en mis palabras, son SENSACIONALISTAS y baratas. Las máquinas son caprichosas, pero inofensivas por sí mismas, ¿NO?, ¿Lo podrías confirmar tú?; ¡No, no se puede! Las máquinas están hechas a imagen y semejanza de sus creadores, y cada una de ellas contiene una especie de alma independiente. Ellas luchan contra nosotros a su manera, pero recuerda, son inofensivas por sí mismas.