viernes, 2 de octubre de 2015

Whisky nocturno







La racha actual raya lo humillante. Solo me queda la página en blanco y las letras que se esconden en mi cabeza. Es posible que, dejando a un lado el amor, no me quede mucho más. Eso convierte mi vida en una mentira, lo cual, me lleva a pensar que todo es una vulgar farsa para personas mediocres. Hasta el título de esta intrascendental ficción es una trampa de realidades falsas. De hecho, para no ir más lejos, en este instante no estoy tomando whisky, y ni siquiera es de noche.  Todo lo que escribo es una burla, una falacia, un burdo juego de palabras que me sirven de purga mental, o algo así…
    Puedo decir que son las tres de la madrugada y que encima de la mesa del salón hay una botella de Jack Daniel’s y un vaso gigantesco con un milímetro de whisky en su interior. Mentir es fácil, mucho más fácil que decir la verdad. Puedo decir que en el exterior llueve a mares y que se ha ido la luz (¿Se ha ido la luz? ¿Adónde? ¿Quién inventó esa expresión? Es ridícula). Puedo decir lo que me dé la gana y luego reírme de todos vosotros (en sentido figurado, claro). En la ficción puedo hacer lo deseado y lo no deseado; puedo haceros creer cualquier idiotez.
    Mi realidad es divergente. Vivo de día y no dejo de imaginar noches eternas, infiernos congelados y crisálidas capaces de destruir al ser humano. Cuando la noche avanza lo suficiente, recojo los bártulos y duermo. Suelo soñar con lugares iluminados, valles rebosantes de luz y praderas interminables. Mi subconsciente me traiciona, es antagónico a mis pretensiones. Es por su culpa que mis días sean “imaginar el horror”. Él causó mi defecto social, con su inconformismo onírico y sus ganas de verme feliz. Creó esos sueños maravillosos y no pensó que los odiaba con todas mis fuerzas. Por eso escribo barbaridades sangrientas, para contrarrestar; por eso soy capaz de ver la (cruda) realidad. Mi ser consciente no puede permitirse caer en la fragilidad de las ensoñaciones repletas de color, luz y animales amorosos. No. Porque luego viene la vida, con su monstruoso sacacorchos gigante, y te destroza las emociones. Puedes pensar lo que desees (sacacorchos sodomizador, muelle de las lamentaciones, descorchalmas). En mis pesadillas de luz y fantasía rosa, ese sacacorchos entra por mi cabeza y destapa mis ideas, que emergen de mi interior convertidas en gases púrpura. Cuando despierto solo quiero pensar en infiernos mugrientos y en desiertos desolados repletos de cactus y lagartijas marrones.
    Puedo decir muchas cosas. Verdades y mentiras. Quizás la mayor verdad es que soy un desecho social de calidad, y no miento. El ejemplo está en que no dejan de ofrecerme opciones que detesto. ¿Por qué? ¿Me han visto cara de idiota? ¿Tengo pinta de tolerar a los oportunistas sin escrúpulos? No, no soy uno de esos que saluda con la mano muerta. ¿Puedo decir que soy un idealista aferrado al concepto libertad? Sí, y seguramente estoy mintiendo al decirlo. Mentir es fácil, pero mentirse a uno mismo es una condena compleja. Por eso no acepto limosnas emocionales.
    Si quieres, puedes. El problema es “no querer”.

***

Estoy sentado en el escritorio. Fumo, bebo y digo palabrotas entre susurros. El mundo me da asco. Es tarde, las tres o las cuatro de la mañana. Mi estado es lamentable, cierta tristeza crónica sobrevuela la cumbre de mi pensamiento principal. Quiero y puedo, pero no me dejan. Estoy sentado en el escritorio, y lo seguiré estando hasta que muera, mintiendo, igual que ahora. 

***

Epílogo

“Qué bonito texto, con las flores y eso... Es precioso. Tiene tantas verdades emocionales. Belleza en estado puro…”
            Fdo: Esposa Irónica  




viernes, 18 de septiembre de 2015

El errante nos habla de "Sórdido"

"Desde un ritmo más pausado que en las anteriores novelas, pero sin perder un ápice de fuerza, conocemos los extraños sucesos que tienen lugar en el callejón de los gatos. Personajes como Danilo, Big Mario, Bernardo, Sofía o la niña rubia conforman una historia en la que el surrealismo y una potente crítica social forman un coctel extraño pero atrayente."



"Daniel Aragonés lanza un grito en forma de una narración en la que las extrañas alianzas entre las palabras, los imposibles juegos del lenguaje, conforman un texto, un artefacto literario, que te estalla en los ojos y te sumerge en su particular, subjetivo e irreverente universo."


Aquí la reseña completa: 



Los Ronins Literarios reviven "Creosota"



"De principio a fin es una novela violenta. La sangre, la pólvora y los cuchillos afilados abundan en Taimado, acompañados de frases bravuconas y dobles sentidos amenazadores. Una mezcla de elementos que logran divertir a cualquier amante de la testosterona que desprenden series como Sons of Anarchy o la violencia explícita de los amantes del cine de Tarantino."




Aquí la reseña entera, en el rincón de los Ronins Literarios, unos auténticos entendidos.

Reseña de Creosota 



viernes, 28 de agosto de 2015

Blancura negra






Resuenan las incoherencias: los colores de la bandera son de acuarela, hueso fundido y realidad ahumada.
El paraíso de las guerras infernales se deja ver por las calles de la vieja ciudad. Los rayos de Zeus no son más que símbolos huecos.

La pureza se hunde en el pozo de los deseos oscuros.

Miles de salchichas alemanas, deformes todas ellas desfilan. Sus trajes se parecen, o igual es mera impresión, a ciertas vestimentas instauradas por aquel tipejo malhumorado de extraño bigote.

Blancura: oscuridad perfecta.

Amores perdidos en callejones de lujuria buscan viejos abrazos enterrados bajo el lodo de las prisiones hipotecadas.
El esqueleto del banquero supremo ofrece abrazos a muy bajo interés. Resuenan las incoherencias (sigo diciendo).

Se escuchan notas lúgubres y movidas.
Baila mi cuerpo… mi alma muere.

Los besos de la crisálida avanzan.
Tan solo uno de ellos, convertido en puñalada, es capaz de apagar la luz de la blancura para siempre.
No hablo de amor, es evidente; hablo de hecatombe y apocalipsis. Hablo del agujero negro que nos deglute y conduce hacia sus cálidas y virginales fauces.


No cierres los ojos esta noche.




lunes, 17 de agosto de 2015

Sentado en la cornisa





He despertado algo aturdido, medio tonto, idiotizado. Intento terminar los relatos empezados pero no puedo. Necesito libertad, anarquía; las palabras fluyen de un modo divergente, van por libre. Son tantos conceptos a la vez que no sé por cuál decantarme. Optaré por la tranquilidad, la frágil y triste serenidad; caeré en las garras de la visceralidad y me dejaré llevar por la sinrazón.



viernes, 17 de julio de 2015

Inyección letal II



“Nadie puede mirar a un ser acabado y decirle que desaparezca; nadie es capaz de abandonar la espiral del caos y olvidar lo que allí vio; nadie tiene derecho a escupirme sus burlas descaradas y luego pensar que la balanza del caos no va a buscar una venganza desequilibrante y esquizofrénica”
J. Daniel Aragonés Cuesta (Basura no compartida)




Inyección letal I


"La noche nunca arropa al que tiene frío: la noche perturba al perturbado y ciega al que busca la luz."
J. Daniel Aragonés Cuesta (Basura no compartida)



lunes, 6 de julio de 2015

Atardeceres intracraneales (Electrocuciones irreverentes)




Pasean las sombras funestas a la caída del sol. Arde el asfalto.

Me temo que el calor se ha establecido bajo las alcantarillas. Los vapores reflotan y arrastran palabras de rata que cortan como navajas de fígaro. Todo es mentira, una metáfora convertida en sanguijuela.

Las tapas de metal pesado levitan, parecen cenizas esquivas llevadas por el aire.

La noche aguarda, las costumbres pesadas avanzan.  Los bebes dopados corren campo a través perseguidos por sus infieles madres narcotizadas. Todo va bien, la historia transcurre de forma normal.

Debo parar en algún bar oscuro, en algún antro con asientos para víctimas desalmadas y aburridas.

Recuerdo el lugar, está detrás del amasijo de hierros oxidados que en su día fue una torre publicitaria. Pediré una cerveza fría y dejaré pasar otro número.

De todos los atardeceres me quedo con el intracraneal.

La tasca es una caverna llena de barbudos con cara de poco amigos. No quiero líos, solo una cerveza fría. Al fondo hay un pequeño hueco oscuro, mi sitio.

El atardecer intracraneal fluctúa entre la espuma y agoniza en la cerrazón de una jarra vacía. Se rompe el espejo que observa mi locura, explotan las botellas de marca blanca.

El atardecer muere. Comienza una nueva era.



domingo, 5 de julio de 2015

Sórdido: Crónicas del pantano III





Por fin está en la calle la última novela de la saga del pantano. Al igual que sus hermanas, “Creosota” y “Óxido”, se trata de una historia independiente. 



Los personajes de Sórdido son conscientes de la peculiaridad de sus trabajos, siempre a expensas de sus teléfonos rojos y de las repetidas llamadas. Lo que no saben es la naturaleza de la empresa para la que, supuestamente, trabajan.

El surrealismo y la ciencia ficción se hacen con los mandos de la trama y, de una forma peculiar y eléctrica, nos hacen comprender el mundo paralelo que coexiste en el pantano. Sin abandonar la temática criminal, el autor nos introduce lentamente en una atmosfera que bien podría catalogarse de abstracta y espesa.

Encontrarás locura, diálogos locos, amistades imposibles, sexo, violencia y planteamientos impensables.




miércoles, 24 de junio de 2015

Momentos sueltos





















Nos gustaba jugar a videojuegos en la terraza. Era pleno verano, sudábamos, estábamos en paro y todo nos daba igual. Podíamos pasar horas en aquel balcón de mala muerte, tomando cerveza, fumando y riendo a carcajadas. Es cierto que nos sentíamos distintos y apartados. Nuestro lugar se hallaba muy al margen de la cruda y aburrida realidad. Éramos enemigos del sistema, orgullosos enemigos de la sociedad.