Busco infiernos que no existen;
revuelvo en los callejones, en la chatarrería que
hay detrás del colegio, entre la porquería de los contenedores.Habito un cráneo vacío y desértico; soy un cubo negro, uno de esos recipientes utilizados para arrojar la basura, la única diferencia es que mi interior está codificado, soy un selecto aparato hueco.
Las ratas blancas de ojos rojos bailan al son de los tambores del opio; están relajadas y listas para drogarse; son el auténtico desperdicio de esta embaucadora sociedad.
No puedo seguir escuchando las mismas voces, necesito saltar al vacío, necesito un cambio de guion.
Busco infiernos que no existen;
huyo, examino y no encuentro, nado a contracorriente
día sí y día también, avanzo sin mirar atrás, me siento a descansar y fumo, camino
a tientas y prendo la antorcha.
