sábado, 20 de junio de 2015

Dieciséis





Busco infiernos que no existen;
revuelvo en los callejones, en la chatarrería que hay detrás del colegio, entre la porquería de los contenedores.
Habito un cráneo vacío y desértico; soy un cubo negro, uno de esos recipientes utilizados para arrojar la basura, la única diferencia es que mi interior está codificado, soy un selecto aparato hueco.
Las ratas blancas de ojos rojos bailan al son de los tambores del opio; están relajadas y listas para drogarse; son el auténtico desperdicio de esta embaucadora sociedad.
No puedo seguir escuchando las mismas voces, necesito saltar al vacío, necesito un cambio de guion.

Busco infiernos que no existen;
huyo, examino y no encuentro, nado a contracorriente día sí y día también, avanzo sin mirar atrás, me siento a descansar y fumo, camino a tientas y prendo la antorcha. 



martes, 9 de junio de 2015

Irracional e irreverente visión de la falsa realidad







Esa fatalidad perenne desaparece. Esa mentira se disipa. La emoción interna se transforma en sobresalto de incredulidad.

Aparecen personajes hercúleos ofreciendo soluciones para asesinar al monstruo y salvar al pueblo de la quema. Sin embargo, nadie nos habla del bicho al que deseamos eliminar. Solo existe la vacuna, nada más.

Esa fatalidad perenne no desaparece porque sigue siendo perenne. La mentira simplemente se ha disfrazado de verdad. Y la emoción sufre, transmuta, se convierte en gusano y muere.

Pactan los caballeros con los demonios, los demonios con los ángeles y los ángeles buscan a un Dios ilusorio y nada presente.

Soy fatalista, lo sé; el conflicto nunca dejará de atormentarme.
Creo en la mentira como en cualquier otra forma de verdad.
Y en lo que se refiere a los sentimientos me declaro libre de cargos.

Los monstruos están aquí por el mero hecho de que alguien les creó. Y por su propio bien se mantienen al margen, ajenos a las quemas cíclicas. No quieren intervenir, no fueron creados para luchar o masacrar de una forma física. El problema son sus defensores: los ególatras trajeados.

Fatalidad, divino tesoro disfrazado de mentira emocional.


(Dr. Irreverente@return-f.t.w)



lunes, 1 de junio de 2015

Artículo relacionado con "Óxido" y Daniel Aragonés, por Carlos Candel

Publicado esta semana en la revista digital El Globo Sonda aparece un artículo, de lo más original, por cierto, relacionado con la tercera novela de J. Daniel Aragonés Cuesta: "Óxido".
    Carlos Candel, escritor madrileño, nos habla un poco del autor, de su obra y de lo que nos podemos encontrar al navegar por las fangosas aguas del pantano.

Óxido: un lugar entre el terciopelo y la lija

 

 

viernes, 29 de mayo de 2015

Fotograma subjetivo. Parte 2ª.

Un enorme vacío crece dentro de mí. Estoy enfermo, el sistema me hace enfermar. Lo que me rodea es una debacle controlada. Nadie se da cuenta de lo que ocurre, pero el gran rebaño social está intervenido por pastores sin escrúpulos. El mundo se merece arder, la sociedad merece un retroceso y una vuelta a empezar. El vacío crece. Soy un envoltorio de caramelos de marca blanca en mitad de un andén repleto de zombis sin rumbo fijo.








viernes, 22 de mayo de 2015

Fotograma subjetivo. Parte 1ª.



El miedo y otras emociones nos meten voces en la cabeza. Nadie es capaz de comprender las verdades de cada uno; son personales, intransferibles y fruto de discusión social. El sistema tiene normas ridículas; el sistema es capaz de aplastar un alma hasta hacerla explotar.
    Las normas copan las trincheras. Nos obligan a tragar aguas fecales con tropezones de color marrón. Tenemos que ser capaces de entender al resto de congéneres mientras ese mismo “resto” pasa de nosotros y nos trata como si fuésemos basura. El sistema nos vuelve débiles.
    El miedo y otras emociones nos convierten en seres valientes.




sábado, 16 de mayo de 2015

Presentación de “Óxido” en el Café Libertad 8





El pasado 6 de Mayo estuvimos presentando “Óxido” en la capital. Fue una tarde especial en la que los amigos tuvieron mucho protagonismo. Presidió el acto Fernando Ferro, una persona muy especial para mí.
    Aquí muestro un resumen montado por SNK:





Agradecimiento especial a Hell´sFire por dejarnos usar una de sus canciones: On the road (cajún version)



  

domingo, 3 de mayo de 2015

Porno







Suenan tacones. Me asomo por la mirilla y observo a la chica. Es actriz porno, estoy seguro. Todas lo son. Y los tipos macizos, actores porno sin dotes para la interpretación. La chica llama a la puerta y mi vecino Agus abre. Se dan dos besos y él, con total naturalidad, le toca las tetas. Es increíble, tengo que beber algo para calmar a mis agonizantes musas feministas.
    Llevo dos horas bebiendo, intentando escribir y escuchando los gritos, gemidos y frases alabando a Dios. Suena la puerta y salen dos chicas y un cachalote de gimnasio con la cabeza afeitada. Agus les paga en la puerta, en metálico. Cuando dejo de oír ruido llamo a su casa. No tarda en abrir.
    –Joder, Klaus, ¿qué te ha pasado en la cara? –Agus me trata muy bien, es francés. Suele regalarme botellas de whisky caro. Supongo que será debido a las molestias ocasionadas por las orgías de gemidos lascivos.
    –Le debo dinero a un hijo de puta y he decidido pagarle en palizas recibidas –digo.
    –Joder –vuelve a repetir–. ¿Quieres pasar?
    La intriga me tiene tan cegado. Necesito saber qué hace Agus en su casa. Él siempre dice que negocio y hogar son la misma cosa. Trabaja desde allí. Casi nunca sale a la calle. Le llevan hasta la compra.
    –La verdad es que no tengo ganas, pero sí, voy a entrar. Necesito hacerte una pregunta.
    –Pasa, Klaus, ¿quieres tomar algo? –pregunta.
    –Eso no se pregunta –contesto.
    –¿Cerveza?
    –Vale.
    Su piso es cinco veces más amplio que el cuchitril donde estrujo mi cráneo. Está bien pintado. Los muebles son bonitos. La luz invade el espacio.
    –¿Cuál es esa pregunta?
    –¿Grabas porno en tu casa?
    –Sí.
    Si todo fuese tan fácil las guerras durarían media hora.
    –De lujo. Tenía la duda –expongo.
    –Lógico. La pared del estudio pega a tu casa y con el ruido que se forma… –dice.
    Me tomo la cerveza de un trago, la dejo sobre una mesita y me despido.
    –Bueno, Agus, eso era todo…
    –Espero que todo esto quede entre nosotros.
    –¿El qué?
    Carcajeo después de preguntar. Soy una gracia volátil.
    –Se me da bien cuidar a los confidentes –no sé si Agus está seguro de lo que ha dicho, pero le he entendido.
    –Bien, bien… a mí se me da bien beberme el whisky que me regalas.
    Vuelvo a casa y pongo un disco de Down. Escuchar a Phil Anselmo me recompone la cordura.
    Ya puedo volver a empezar.