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J. Daniel Aragonés Cuesta

viernes, 2 de octubre de 2015

Whisky nocturno







La racha actual raya lo humillante. Solo me queda la página en blanco y las letras que se esconden en mi cabeza. Es posible que, dejando a un lado el amor, no me quede mucho más. Eso convierte mi vida en una mentira, lo cual, me lleva a pensar que todo es una vulgar farsa para personas mediocres. Hasta el título de esta intrascendental ficción es una trampa de realidades falsas. De hecho, para no ir más lejos, en este instante no estoy tomando whisky, y ni siquiera es de noche.  Todo lo que escribo es una burla, una falacia, un burdo juego de palabras que me sirven de purga mental, o algo así…
    Puedo decir que son las tres de la madrugada y que encima de la mesa del salón hay una botella de Jack Daniel’s y un vaso gigantesco con un milímetro de whisky en su interior. Mentir es fácil, mucho más fácil que decir la verdad. Puedo decir que en el exterior llueve a mares y que se ha ido la luz (¿Se ha ido la luz? ¿Adónde? ¿Quién inventó esa expresión? Es ridícula). Puedo decir lo que me dé la gana y luego reírme de todos vosotros (en sentido figurado, claro). En la ficción puedo hacer lo deseado y lo no deseado; puedo haceros creer cualquier idiotez.
    Mi realidad es divergente. Vivo de día y no dejo de imaginar noches eternas, infiernos congelados y crisálidas capaces de destruir al ser humano. Cuando la noche avanza lo suficiente, recojo los bártulos y duermo. Suelo soñar con lugares iluminados, valles rebosantes de luz y praderas interminables. Mi subconsciente me traiciona, es antagónico a mis pretensiones. Es por su culpa que mis días sean “imaginar el horror”. Él causó mi defecto social, con su inconformismo onírico y sus ganas de verme feliz. Creó esos sueños maravillosos y no pensó que los odiaba con todas mis fuerzas. Por eso escribo barbaridades sangrientas, para contrarrestar; por eso soy capaz de ver la (cruda) realidad. Mi ser consciente no puede permitirse caer en la fragilidad de las ensoñaciones repletas de color, luz y animales amorosos. No. Porque luego viene la vida, con su monstruoso sacacorchos gigante, y te destroza las emociones. Puedes pensar lo que desees (sacacorchos sodomizador, muelle de las lamentaciones, descorchalmas). En mis pesadillas de luz y fantasía rosa, ese sacacorchos entra por mi cabeza y destapa mis ideas, que emergen de mi interior convertidas en gases púrpura. Cuando despierto solo quiero pensar en infiernos mugrientos y en desiertos desolados repletos de cactus y lagartijas marrones.
    Puedo decir muchas cosas. Verdades y mentiras. Quizás la mayor verdad es que soy un desecho social de calidad, y no miento. El ejemplo está en que no dejan de ofrecerme opciones que detesto. ¿Por qué? ¿Me han visto cara de idiota? ¿Tengo pinta de tolerar a los oportunistas sin escrúpulos? No, no soy uno de esos que saluda con la mano muerta. ¿Puedo decir que soy un idealista aferrado al concepto libertad? Sí, y seguramente estoy mintiendo al decirlo. Mentir es fácil, pero mentirse a uno mismo es una condena compleja. Por eso no acepto limosnas emocionales.
    Si quieres, puedes. El problema es “no querer”.

***

Estoy sentado en el escritorio. Fumo, bebo y digo palabrotas entre susurros. El mundo me da asco. Es tarde, las tres o las cuatro de la mañana. Mi estado es lamentable, cierta tristeza crónica sobrevuela la cumbre de mi pensamiento principal. Quiero y puedo, pero no me dejan. Estoy sentado en el escritorio, y lo seguiré estando hasta que muera, mintiendo, igual que ahora. 

***

Epílogo

“Qué bonito texto, con las flores y eso... Es precioso. Tiene tantas verdades emocionales. Belleza en estado puro…”
            Fdo: Esposa Irónica  




12 comentarios:

  1. y que sería de nosotros sin nuestras "esposas irónicas?, jajajajajajaja

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    1. Nada. Hombres perdidos en la realidad, o peor aún, perdidos en la barra de un bar.
      Un abrazo, Juan.

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  2. El reclamo con el que logras seducir al lector es bueno. Destrozas un poco el concepto, pero lo arropas bien. Puedes seguir mejorando.
    En cuanto a mi opinión personal: me gusta este tipo de literatura: ruda, burda y cargada de metáforas.
    Un cordial saludo. Espero seguir leyendo cosas tuyas.

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    1. Gracias. Todo cierto, me encanta destrozar conceptos (a veces, incluso, conozco alguno de esos conceptos en persona).
      Es un placer leer comentarios tuyos. Un saludo.

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  3. Tremendo, sin más. Puedo decir que comparto cada palabra excepto la parte de la esposa irónica... (¿o eso es otra mentira? xDD)

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    1. Estamos en el mismo barco. Abrazacos.
      Pd: tengo una esposa irónica, es cierto, y es una delicia que sea sincera.

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  4. !Arriba! por esa irreverencia, me gustó.

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    1. Gracias, es un placer.
      Ser irreverente es una bendición.
      Saludos.

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  5. Bueno. Un jodido Bukowski del siglo XXI. Creo que tendrías que escribir una novela totalmente Bukowskiana, seguro estoy de que ibas a reventar el mercado.
    Me quedeo con este tipo de relatos, o ensayos, de tu autoría.
    Felicidades, y enhorabuena a tu esposa irónica por añadir ese dardo a la diana (si es que ha sido ella).

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    1. Jajajajajaja...
      Si fuese así la estaría escribiendo ya, y con mucho gusto.
      La verdad es que me siento muy cómodo escribiendo este tipo de cosas (bukowskianas). Algún día me tiraré a la piscina y lo haré, un homenaje al maestro.
      Muchas gracias.
      Pd: ha sido ella, fue ella.
      Saludos.

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  6. ¿Dónde estabas metido? ¿Me he perdido todas tus entradas anteriores?
    Chico, alucinante lo que cuentas. Felicidades.
    Soy Oscar, y no tengo perfil en nada para no ser detectado por el sistema.
    Un saludon.

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    1. Es muy difícil salir del pozo de la indiferencia. Pero poco a poco me voy dando a conocer (de forma humilde, o eso intento).
      Gracias. Un abrazo.

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