sábado, 20 de junio de 2015

Dieciséis





Busco infiernos que no existen;
revuelvo en los callejones, en la chatarrería que hay detrás del colegio, entre la porquería de los contenedores.
Habito un cráneo vacío y desértico; soy un cubo negro, uno de esos recipientes utilizados para arrojar la basura, la única diferencia es que mi interior está codificado, soy un selecto aparato hueco.
Las ratas blancas de ojos rojos bailan al son de los tambores del opio; están relajadas y listas para drogarse; son el auténtico desperdicio de esta embaucadora sociedad.
No puedo seguir escuchando las mismas voces, necesito saltar al vacío, necesito un cambio de guion.

Busco infiernos que no existen;
huyo, examino y no encuentro, nado a contracorriente día sí y día también, avanzo sin mirar atrás, me siento a descansar y fumo, camino a tientas y prendo la antorcha. 



9 comentarios:

  1. tremendo poema Dany y tus infuernos inexistentes.

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    1. Gracias, compañero. Todos tenemos un infierno interior, un lugar donde nos sentimos como en casa...
      Muchas gracias por el comentario.

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    2. Por cierto, me alegra encontrar escritores de mi agrado, y gracias a esto te he encontrado.

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  2. No me entero ni de la mitad....

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    1. Indi, ya tú sabes...
      Este poema te representa, somos amigos y lo sé.
      Un abrazo muy grande.

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    1. He leido algún poema tuyo, y estoy seguro de que transitamos por los mismos infiernos.
      Un abrazo, y muchas gracias por el comentario y la difusión. Me alegra encontrar poetas interesantes, no es fácil.

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  4. Genial! Aplausos por ese remate del final

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    1. Intento ser positivo (en mi vida lo soy, es mi interior el que necesita la luz de esa antorcha).
      Un besazo, te sigo, Tuky...

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