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J. Daniel Aragonés Cuesta

jueves, 5 de noviembre de 2015

El desierto





El espejo devora mi carne,
me advierte que no soy el
mustio tipo del otro lado.
No soy el reflejo herido
que se muestra indefenso.

El deseo, la nada, el abismo.
Dunas de miseria y sangre.

Quiero alejarme del atávico
sentimiento de odio y vileza
que habita dentro de mí.
Lo intento, pero mi alma
es indisciplinada —muere.

La pasión, el beso, la serpiente.
Arena convertida en cuchillas.

Busco huir, abandonar la
senda de las estatuas de sal
y perderme en el oasis gris.
Busco el reflejo, quedar ciego,
desvanecerme entre la bruma.

Lágrimas, rocas de arsénico.
El adiós de las orugas de vidrio. 


Dr. Irreverente colección



 

10 comentarios:

  1. Enorme....ese "arena convertida en cuchillas" brutal....Crudeza en cada verso..."mi alma es indisciplinada --muere"....el último verso también....Muy bueno...

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  2. Respuestas
    1. Viniendo de ti lo considero mucho más que un cumplido.
      Abrazos.

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  3. Me ha conquistado ese:
    "Busco huir, abandonar la
    senda de las estatuas de sal
    y perderme en el oasis gris.
    Busco el reflejo, quedar ciego,
    desvanecerme entre la bruma."

    Me gusta!

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  4. Me gustó el Desierto y te envio mi abrazo invisible.

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  5. Me conmueve profundamente cada poema tuyo! Un beso, yerny!

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    1. Un besazo muy grande. Disfruta de tus raíces. Nos vemos a la vuelta.

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