sábado, 28 de noviembre de 2015

Blanco y negro...





Vuelven las historias grises
y los bichos verdes y feos.
Vuelvo a cruzar el viejo puente
que une los dos mundos.
Volveremos a vernos en breve,
y nada será leyenda, según dicen.




domingo, 8 de noviembre de 2015

Ascua





Ella me lleva,
transporta
mi ser en su seno
y descansa
junto al fuego
que nos
mantiene
con vida.

Me besa
y hiela por dentro,
me atraviesa
con la flecha
del tiempo
y arropa
nuestros cuerpos
a la vera
del tártaro.

Me ama
sin remordimiento.
Riega con
caricias
las palabras
y vuela.
Me arrastra
hacia
la efímera
felicidad
y desaparece
con mi corazón
en la mano.







jueves, 5 de noviembre de 2015

El desierto





El espejo devora mi carne,
me advierte que no soy el
mustio tipo del otro lado.
No soy el reflejo herido
que se muestra indefenso.

El deseo, la nada, el abismo.
Dunas de miseria y sangre.

Quiero alejarme del atávico
sentimiento de odio y vileza
que habita dentro de mí.
Lo intento, pero mi alma
es indisciplinada —muere.

La pasión, el beso, la serpiente.
Arena convertida en cuchillas.

Busco huir, abandonar la
senda de las estatuas de sal
y perderme en el oasis gris.
Busco el reflejo, quedar ciego,
desvanecerme entre la bruma.

Lágrimas, rocas de arsénico.
El adiós de las orugas de vidrio. 


Dr. Irreverente colección



 

miércoles, 14 de octubre de 2015

Domador de falsedades





El látigo estalla y rompe el silencio.
Las insinceras alimañas retroceden.

El poeta eléctrico se encuentra en la grada,
también estoy yo, por supuesto.
Tú descansas en lo alto de la escalinata.

Estamos en el circo de la discordia:
La arena ensangrentada del terruño.

Los niños sujetan enormes palos
de nubes de azúcar color fuego.
Están todos muertos, son indoctos.
Aparentan viveza, alegría; todo falso.
Debido al vacío de su esclavo juicio
subsisten en estado de muerte cerebral.
Son zombis adictos al dulce: caídos.
Futuros adultos sin anhelos anárquicos.

El domador doblega a las bestias
sin que nadie sospeche del pacto.

Las falsías son así, y el poeta lo sabe.
Tú también deberías saberlo, ¿no…?