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J. Daniel Aragonés Cuesta

jueves, 12 de febrero de 2015

La involución de la sinceridad




Sinceridad: (Del lat. sincerĭtas, -ātis).
F. Sencillez, veracidad, modo de expresarse libre de fingimiento.


El mundo de la sinceridad pasajera: en ese punto de la historia universal estamos. Hoy tiene una definición, y mañana, otra distinta. Así es. Ya no tiene valor sentarse frente a una persona y mostrar tu lado más sincero, no. La involución etimológica está haciendo mucho daño, y todo por culpa de una pérdida radical de valores morales imposible de paralizar.
    Se planta alguien frente a tu persona. Te mira. Le miras. Se sienta a tu lado y se pone a charlar. Su naturalidad es desbordante. “¡Qué sencillez! ¡Qué veracidad! Quiero conservar su amistad para el resto de mis días”. Pasa el tiempo. La luz inicial se convierte en penumbras. Su naturalidad inicial se transforma en una sinceridad monstruosa y reconcentrada. ¿Qué ha pasado? ¿Dónde está la persona original? Ya no existe, el ego se ha zampado su aura principal.
    Hemos perdido el valor plural de la lealtad. La ética ha sido suplantada por una casa llena de casposos maleducados, ese es el nuevo ejemplo social. La sinceridad es una mentira más, una falacia sin sentido. Decir la verdad es ser un imbécil de lengua afilada, o en eso se ha convertido la definición práctica. Hoy por hoy, hay que decir a todo que sí, eso es ser sincero.
    Nos estamos desahuciando a nosotros mismos. No tenemos escrúpulos. Sonreímos al vecino para luego apuñalarle por la espalda (entre otras cosas).
    Si tengo que ser sincero, digo que me da absolutamente igual casi todo el mundo, y eso es lo que vendo. Tiene que gustarte la historia que me acompaña. Siempre lo digo, aviso a todo el mundo. Intento no ir de falso e hipócrita, y digo intento, porque todos tenemos que ser un poco falsos en alguna ocasión, y todo aquel que piense lo contrario, o se crea otra cosa, no está siendo sincero consigo mismo.
    Se hacen cientos de cosas para agradar a los demás (alguno estará mascando saliva ahora mismo). Pero también se hacen cientos de cosas para parecer un tipo duro, o una tía dura. Algunos se creen dioses de la oscuridad. Es la sinceridad falsa, sin duda. Pero no pasa nada, el tiempo pone a cada uno en su lugar, para bien y para mal.
   
“La involución de la sinceridad no es otra cosa que desengaño a largo plazo.” 


   

4 comentarios:

  1. La involución y la superficialidad es un cáncer que avanza imparable, pero también silencioso; porque ocurre en nuestras mentes. ¡Muy bueno!

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    1. Hay que ser fiel a uno mismo, y tú de eso sabes bastante. Un abrazo.

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  2. No lo había visto nunca así hasta ahora, y ya no creo que cambie de idea, me has metido la tuya en la cabeza.
    Gracias, artistazo.

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    1. A veces me tachan de negativo, y ese tipo de cosas. Veo lo que veo, no sería feliz siendo de otra manera.
      Gracias a ti.

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