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J. Daniel Aragonés Cuesta

lunes, 19 de mayo de 2014

El diario discontinuo del Sr. Humo. IV



Callejón sin salida (sexto día)



Creo que la locura estuvo de juerga conmigo el otro día. Estoy absorbido por la locura. La locura lo cura todo. No me parece un trauma estar en el paro, es de locos, el trauma son las consecuencias que provoca no tener dinero. El sistema nos necesita más que nosotros a él, se puede sobrevivir. Hay que evitar darle la mano a la ignorancia.
    Una cosa tiene que quedar clara: esto no es un relato convencional, es un diario discontinuo. Hoy hablo de política, mañana cuento una anécdota, y así cada día. El hilo conductor es el mismo: la sociedad, y las trampas del sistema.

*

Por la noche me pierdo mirando en los escaparates, y no es algo nuevo, me pasa de toda la vida. Me dan pena los negocios que usan un cierre metálico, eso significa que por la noche mueren. No es fácil caminar por la calle y ver lo que veo. Me gusta la parte nocturna de la ciudad, es diferente. Me levanto a las cinco y media de la mañana. Me ducho. Preparo un café. Hago de vientre. Saco un cigarro. Me lo fumo. Limpio mi orificio de salida. Dejo la taza en la cocina. Imagino la película francesa más odiosa. Agarro el pomo con un pensamiento único: costumbrismo estúpido. Abro la puerta. La cierro. Suelto una flatulencia, dirigida al sistema más básico: la comunidad de propietarios. Salgo a la calle y me fumo el cigarro. Al soltar el humo me siento libre. Soy el Sr. Humo, y ya no tendré que volver jamás a esta casa, al menos durante unas horas. Busco una cabina de teléfonos. Llamo a un taxi. Espero su llegada y fumo otro cigarro. ¿Dónde voy? Al infierno, el lugar del que procedo.

Fin 

(continuará en un contenedor de basura, pero eso será en el futuro)

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