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J. Daniel Aragonés Cuesta

lunes, 25 de agosto de 2014

Hijos de la traición








Campan a sus anchas,
atraviesan pasillos,
amajades y antesalas.
Esperan el momento,
y emiten con desdén
sus burdas insolencias
carentes de raciocinio.
Repugnancia y castigo:
coadjutores vendidos.
Un puñado de gloria,
con eso les alcanza,
con eso se conforman.
Aun así, de forma vil,
el infierno les rechaza.


2 comentarios:

  1. Me encanta esta nueva linea de poemas. Un saludo.

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  2. Me gustan mucho los dos últimos versos. Que se jodan, jajaja.

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